Colombia en erupción

Pilar Lizcano es una joven lideresa que integra Ciudad en Movimiento y además milita en el Congreso de los Pueblos. Ciudad en Movimiento es una organización nacional en la que convergen distintos procesos que trabajan para la construcción de territorios urbanos con dignidad y justicia social. Con Pilar conversamos sobre el desarrollo de las últimas jornadas del estallido social contra el mal gobierno uribista.

asambleaEl pasado 20 de julio se realizó una nueva jornada de movilizaciones vinculadas al levantamiento popular que se viene produciendo contra el gobierno de Iván Duque, ¿nos podrías hacer un balance de lo ocurrido ese día?

-Las jornadas de movilización que transcurrieron el día  20 de julio fueron nuevamente una nueva muestra del descontento social. Creo que esa característica ha sido muy importante en estas jornadas de movilización que no son únicamente los sindicatos, las organizaciones, los procesos comunitarios sino que es  la gente de a pie que no tiene ninguna relación con el movimiento social, quien también decide movilizarse y salir a las calles a exigir sus derechos y una vida más digna.

El 20 de julio justamente estuvo impregnado de eso, entonces vemos como en las barriadas y en los sectores populares de las distintas ciudades del país han sido jóvenes quienes salen a movilizarse inicialmente con actos culturales, encuentros, juntanzas, acciones comunitarias, talleres, los ejercicio de derechos humanos y los ejercicios de brigada médica. Y nuevamente se ve como la fuerza pública usa todo su «armamento no letal»  para dispersar a las movilizaciones que tenían un componente principalmente cultural. Así como sucedió este día,  ha venido sucediendo desde el 28 de abril todo esto, que a pesar de que hayan sido jóvenes que decidan salir a las calles asi sea para realizar una asamblea comunitaria, la fuerza pública represiva está ahí para impedir que la gente siga construyendo respuestas a partir del encuentro, de simplemente juntarnos.

-Otra vez fue Cali una de las ciudades donde el pueblo ganó las calles, y donde hubo fuerte represión y varios detenidos.

– En Cali nuevamente fue una jornada muy violenta, sobre todo en Buga y en La Loma de la Dignidad. En Buga, en los vídeos que aparecen en las distintas redes sociales y en los que llegaban a los grupos de organizaciones de Derechos Humanos se evidencia como la fuerza pública dispara contra los manifestantes directo al cuerpo, cuando se supone que según el protocolo eso está prohibido. Se ve como también disparan los gases lacrimógenos y bombas aturdidoras contra las casas, afectando a las personas de los barrios y también a las infancias, a los niños niñas y niñes que estaban en sus casas, en sus lugares seguros y que la policía hace todo lo posible por volverlo un lugar inseguro. Entonces, en estos sitios la movilización comenzó a tornarse en un ejercicio de confrontación por la actuación de la fuerza pública. En Bogotá también sucedió lo mismo, en varios puntos de la ciudad como es el ahora conocido Portal de la Resistencia, y también en el barrio 20 de julio, en la zona popular de la ciudad donde la gente salió a marchar según las convocatorias que se difundieron por distintos lugares de las redes sociales. La policía llegó con toda  la movilidad y con toda su fuerza violenta a dispersar a toda la gente que estaba en las calles.

-Esta semana también deliberó en Cali la Asamblea Nacional Popular que al parecer agrupa a muchos sectores combativos de la sociedad

-La Asamblea Nacional Popular se desarrolló del 17 al 20 de julio. Era un proceso que veníamos caminando desde el primer ejercicio realizado en la Ciudad de Bogotá donde se realizó la primera versión de dicha Asamblea. Me parece que lo más potente de este espacio del¡ encuentro es que  nos permite la diversidad, entendiendo que llevamos  adelante procesos distintos de construcción. Se trata pues de comenzar a gestar propuesta de país. También gestar un proceso de unidad que en  las jornadas de movilización nos dábamos cuenta de que es necesario, unidad más allá de las organizaciones sociales, unidad más allá de los sindicatos pues es la unidad de la gente que está en los barrios, en la tienda, en el trabajo, los conductores, las señoras que cumplen los roles de trabajo en la casa, muchos actores y actrices que durante el 28 abril y durante el levantamiento popular se vuelven protagonistas de todo el proceso que está viviendo el país. Justamente la Asamblea Nacional Popular es la oportunidad de cristalizar ese montón de cosas que estaban sucediendo en Colombia y esa posibilidad de decir: nos encontramos en la marcha, nos encontramos en la movilización. También nos encontramos en un espacio que nos permite pensar: cuál es esa relación del medio ambiente con la minería, cuál es el papel de las mujeres en la construcción de una nueva sociedad, cuál es el papel  de la actividad cultural, y también qué lugar le damos a la esencia de la vida y la disputa por los derechos humanos. Son un montón de ejercicios que nos permiten decir, pues acá hay un pueblo digno que ha decidido seguir transformando la realidad y el país que en algún momento se nos impuso como una sola forma de ser habitado. Entonces, la Asamblea Nacional Popular, a partir del trabajo en mesa, de los ejercicios del área, lo que permite también es recoger toda esas propuestas mencionadas y también demostrar o evidenciar que la gente ha encontrado formas de reunirse y que el pueblo en medio de su creatividad seguirá buscando de qué manera fortalecer el levantamiento popular que estamos atravesando en este momento.

Entonces, esta segunda Asamblea Nacional Popular realizada en Cali es como un segundo momento de lo que hemos venido pensando y también me parece muy potente que ese espacio sea de todo el mundo. O sea, que no hay una organización o persona que pueda decidir «la Asamblea Nacional Popular es mía» o «yo la pensé» o «yo la levanté” ,porque es de todo el mundo y eso se evidenció con las gentes y organizaciones que llegaron a ese espacio y aportaron cada una a su manera para poder realizar este gran ejercicio nacional.

-Otro de los hitos de esta lucha de Colombia, del paro nacional, de la Asamblea y la lucha cultural de las calles, es la batalla de las mujeres y de las disidencias. Ha sido muy importante como han sacado su cuerpo, sus expresiones y denuncias, a las calles. Todo ello ocurrió en medio de esto de lo que nos hablas, de las conversaciones, de juntarse.  Y esas compañeras también han sufrido una dura represión, específica. ¿Cómo ven este proceso?

-Si, en efecto el papel de las mujeres durante estas últimas jornadas de movilización es de vital importancia, así como los jóvenes han sido partícipes de estas movilizaciones también las mujeres han estado ahí en unos ejercicios que han fortalecido toda la apuesta que se desarrolló desde el 28 de abril. Entonces, vemos cómo las mujeres han tomado en sus manos, desde sus lugares y a partir de sus realidades, estos ejercicios de vocería pero también hay mujeres que han estado en las primeras líneas en las brigadas de salud, en defensa de los derechos humanos, poniendo el cuerpo. Esta es otra de las características de estas jornadas de movilización y es que la gente decidió poner el cuerpo. Eso implica también llegar hasta donde la gente está dispuesta para poder garantizar que en Colombia estamos en un estado narcoparamilitar corrupto que se sigue desarrollando o haciendo lo que diga Duque.

Pero las mujeres han estado protagonizando las jornadas de movilización. En la Asamblea Nacional Popular,  por ejemplo, veíamos como en las delegaciones y los ejercicios en mesa y en plenaria eran liderados por mujeres. Mujeres que han decidido tomar el futuro en sus manos, y que seguramente ya lo hacíamos desde hace un tiempo. Todo lo que ha sucedido desde el año 2019 también permitió que se den las reflexiones desde otro lugar y nos demos cuenta que las mujeres en medio de su tenacidad y fuerza tienen mucho que aportar. Por otro lado, Ciudad en Movimiento ha lanzado la campaña «Violencia Policial y Violencia Patriarcal» a partir de las reflexiones que damos sobre cómo la violencia de la fuerza pública atraviesa los cuerpos de las mujeres de otras maneras, y buscando sanciones también de otro tipo. La policía en Colombia lo que activa es todo un mecanismo de violencia sexual y violencia física hacia las mujeres, como en esta idea de castigar a las mujeres por estar en las calles y en un lugar público exigiendo sus derechos. Muchas veces en los relatos de las compañeras, de las mujeres de los barrios que han sido violentadas, está todo un discurso por parte de la fuerza pública sobre «usted debería estar en casa y no en las calles», «usted debería estar cuidando a sus hijos y no marchando”, «espere que yo le enseño que es un hombre» ,» lo que necesita es un man para ver qué es ser mujer”. Por ejemplo, nosotras como voceras y encargadas de visibilizar el proceso, nos ha pasado que los hombres nos dicen cosas como «usted debería conseguir un marido, lo que le hace falta es un marido». Entonces, es bueno trabajar como seguir fortaleciéndonos en este andar de ser mujeres líderes y también lo que implican las diversidades y disidencias sexuales alrededor de este tema. Si las mujeres sufrimos violencia en particular, también las diversidades y disidencias, por eso este tema está muy sobre la mesa y en ocasiones los ejercicios de denuncia no son suficientes porque para la fuerza pública y el establecimiento, en muchas ocasiones no importamos si somos sujetas a las que hay que educar y corregir para que no sigan en las calles liderando procesos.

-Aprovechando que estamos en este tema: ¿qué son las madres de la primera línea?

–Las madres de la primera línea son un ejercicio de movilización, son mujeres de los barrios que decidieron salir a marchar pero con esta organización de las primeras líneas. Entonces, son madres, mujeres de clases populares que se cansaron de ver toda la violencia por parte de la fuerza pública. Se organizaron y decidieron salir a jornadas de movilización con sus cascos, escudos, todos su equipamiento de protección para garantizar la vida y han estado al frente en varias jornadas de movilización. Hace como un mes y medio salía un video en Bogotá que estremeció a muchas personas y que mostraba lo que significa ser madre de primera línea y decir que nosotras no parimos hijos hijas para la guerra nosotros, no parimos hijos e hijas para que sean asesinados por un agente de policía  y en este video se veía como ellas estaban al frente mientras la fuerza pública hacia una intervención con su armamento «no letal». En este digno ejercicio hubo un agente del ESMAD, de la fuerza pública, que les lanza una aturdidora que es un dispositivo que estalla y bota esquirlas, en los pies de ellas. Sin embargo, fue  muy sorprendente ver como esas cinco mujeres no se corrían de allí, porque ellas han comprendido, y me parece que  todas y todos hemos ido comprendiendo en el país que estamos en un momento en el que correrse no es una opción. Entonces, este ejercicio comienza con las madres de primera línea en Cali. Allí, una madre ocupó el lugar de su hijo de primera línea asesinado por la fuerza pública, entonces ella comienza a estar en las jornadas de movilización con el escudo que su hijo usaba y es allí que se comienza a fortalecer esta idea de las madres de primera línea. En Bogotá ya se realiza todo un ejercicio causando una ola de primeras líneas, entonces, están las madres de primera línea, cocineras de primera línea, la primera línea  pedagógica, la primera línea  jurídica, y es una de las ganancias que nos han dejado estas jornadas de movilización. El tejido social se reconstruye y empezamos a encontrarnos,  como gente que está  preocupada  y en desacuerdo con las políticas que ha desarrollado el gobierno de Ivan Duque.

-Cómo sigue esto, ¿ hay otra convocatoria para agosto?

–Si, esto sigue con muchas movilizaciones. Creo que durante el segundo semestre tendremos una o dos convocatorias mensuales, quizás no tan masivas pero sí de agite y para seguir diciendo que acá hay gente que ya no va a pasar entero y eso es una alerta para el gobierno nacional. También tengamos en cuenta que para el 2022 tenemos jornadas electorales, entonces se va a elegir senado y presidencia y esto implica que durante todo el año 2021 y parte del 2022 las jornadas de movilización estarán muy presentes también en función  de ir construyendo propuestas y exigencias, pues ya veremos qué pasará en el 2022 pero lo más seguro es que ya lo electoral no sea igual. Esperemos que este segundo semestre irá con toda la fuerza, exigiendo que no nos maten, ni desaparezcan, violen o torturen por salir a marchar. Me parece que esto es lo que no se ve en estas jornadas de movilización, lo que sí se ven las movilizaciones con escudos y casco y si no tienen eso la realidad es que los van a asesinar. Lo que los gobiernos locales  hacen ahora es decomisar cascos y escudos porque eso es “ilegal». Ojalá que en las jornadas de movilización que siguen el tema de la violación de los derechos humanos no sea tan grave, aunque lo dudamos y por eso seguiremos exigiendo todo este tema de la reforma policial y el desmonte del ESMAD, porque nos hemos dado cuenta de que es un cuerpo asesino y actúan protegidos por la ley. Esperemos que este segundo semestre esté lleno de mucha dignidad y fuerza para que la gente siga encontrando formas de juntarse, y esperaremos la Asamblea Nacional Popular, entendiéndolo como proceso, qué posibilidades brinda y qué retos tendrá,  según como se vaya desarrollando el 2021 y 2022.

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